Que la miseria abandone mis huesos
Fúndanse, noche y tormentos
Vuélvanse ecos,
Desaparezcan
Este cuerpo injuriado
comienza secarse
con la sal de los momentos
Esta carne se desluce,
se desliga de la duda
Desde el signo de los días
todo vuelve a agotarse
Las letras de mi nombre
Mi sangre en tus manos
tu estirpe transparente
todo lo que desprecio.
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