Crujir de articulaciones marcando pulsos, ritmos impares
Como en sueños lácteos, mareando las sombras
Los poros se retrasan dejando surcos
Sulfato de odio, acosando eternidades
Los pétalos ya no gotean, cerrojos,
las manos
Resonando en zozobras, resplandecen los aromas
Casi en vela, el suburbio, gritó al cazador
Y así en tanto los días se mueren y los dígitos se trasladan
Las experiencias se destraban del motivo impreciso que pena
Los muros ya cambiaron y nadie se dio cuenta
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